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sábado, 2 de diciembre de 2017

Encargo de restauración

Muy buenas a tod@s!

En esta entrada os voy a mostrar una tercera restauración digital (con Photoshop CS6) de fotografía antigua. 
Se trata de un encargo de una miga. Quiere regalarle a su abuela esta foto restaurada.

En este caso, la foto no estaba muy mal conservada, pero si que presentaba unas manchas de un tono anaranjado en varios puntos.
Lo más posible es que estas manchas se deban a una decoloración de las sales de plata de la propia fotografía. O bien a pequeños focos de hongos, que dejaron una marca de su paso por la foto.
Además, en la parte izquierda, se observa la falta de un trozo del papel. Quizás la foto estuvo pegada a algún sitio y, al quitarla, parte del papel se quedó enganchado.
Como bien se puede ver, la foto también tenía una inscripción realizada con bolígrafo azul, por encima de otra realizada con un tono sepia.
La foto tiene una buena calidad material, así que su restauración digital no ha resultado ser complicada.
Una vez arreglados todos los desperfectos, he guardado una copia con el mismo color que la foto original, y otra, con una saturación y un contraste más alto.
Si la que presenta una mayor saturación se imprime en papel fotográfico, con el paso de los años volverá a perder cierta coloración, quedando otra vez como la original.







miércoles, 29 de noviembre de 2017

Limpieza y conservación de un cuadro

A los restauradores les han venido alguna vez algún conocido o conocido de conocido con la famosa frase: tengo un cuadro que me gustaría limpiar un poco. ¿Qué me aconsejas? ¿Como y con qué puedo limpiar esta pintura? ¿Cómo restauro el cuadro? A lo que uno sólo puede responder:  Ni lo toques, ni se te ocurra.
Uno siempre puede hacerle un apaño al coche, al fregadero e incluso a la lavadora. Con mala suerte podemos dejarlo peor de cómo estaba, pero siempre podrá llegar el especialista y arreglarlo o en el peor de los casos, comprar uno nuevo.  Pero una obra de arte es única en sus circunstancias, y hay pasos mal dados que no tienen arreglo posible.
Pero la técnica y medios para limpiar un cuadro, una escultura o cualquier obra de arte no son iguales de unas a otras. Cada soporte es distinto y por supuesto cada barniz es distinto. Dos cuadros de temática, técnica, factura y época similares pueden necesitar limpiezas completamente distintas. 
Muchas veces, los restauradores que no han podido realizar una estratigrafía, ni análisis químicos, tienen que mirar y mirar, y probar y probar técnicas mínimamente invasivas para no dañar la obra de arte, hasta que damos con el camino seguro. Cada obra de arte es única. Las hay que no se pueden tratar o que no merece la pena restaurar. En ocasiones te encuentras con sorpresas, como capas ocultas, soportes alterados…, de manera que tienes que improvisar y escoger otros caminos. 
Lo que entendemos por limpiar un cuadro en cada una de estas obras exige procedimientos muy distintos. Sobre el soporte de tela o madera puede haber una capa de preparación o no. La capa pictórica en unos casos es óleo, en otros acrílico y en otros pigmentos con aglutinantes varios (arena y sulfato de cal). Los barnices son también distintos: resina de Dammar, resina natural con cera, resina de poliéster y resina de almáciga. Unos barnices están oxidados, otros sólo acumulan suciedad.

¿Como limpiar un cuadro uno mismo? Pasándole el plumero y a veces ni eso. Quedan descartados paños y bayetas húmedas, señoras de la limpieza extremadamente cuidadosas, humedad, técnica de la patata y todo lo que implique subir a una escalera o descolgarlo de su sitio.

Por un lado, están las actuaciones encaminadas a Conservar en buen estado las obras. Por otro, la corrección de alteraciones sufridas por una mala conservación: la Restauración.
No está de más hablar un poco de Conservación a modo de pautas preventivas para la correcta exposición de cualquier obra de arte u objeto artístico.
·    La primera que no está escrita en lado alguno pero que debemos tener presente es el sentido común. Ya se sabe, el menos común de los sentidos.
  • Alejamiento de toda fuente que altere la temperatura ambiente, aunque sea temporalmente. Esto quiere decir que no haya muy cerca aparatos generadores de frío ni de calor. Vale, nadie pone un cuadro delante del frigorífico, pero ¿cuantos vemos encima de un radiador, sobre la chimenea, o enfrente del aire acondicionado?
  • Tampoco es adecuado la exposición a la luz del sol de manera directa. Radiaciones fuera del espectro visible y grados lux en exceso son letales. Acaban “quemando” la obra…literalmente.
  • Exceso de celo al limpiar la casa: para limpiar pintura y escultura, como mucho el plumero y con delicadeza. Por supuesto esta tarea no se la confiamos al personal de limpieza doméstico. Y vayan todos mis respetos a todas las personas que se dedican a dichas tareas. No es ya una cuestión de tener más o menos cuidado, de considerarlo propio o no. Es sólo que, si lo daña uno mismo siendo el propietario, te acordarás de ti y de tu familia. No es lo mismo que acordarse de la familia ajena.

·         Aquí también incluyo la manipulación y lo del sentido común.

  • Restos de comida. Caldo de cultivo para todo tipo de insectos, xilófagos y microorganismos. Todavía hay páginas que recomiendan pasar una patata para limpiar un cuadro. Y no, nunca se os ocurra el método de la patata. Aportas un contenido orgánico al estrato superficial, que aparte de futura suciedad, es alimento para insectos y microorganismos.
  • Almacenaje y Embalaje. La gran mayoría de obras de arte suelen estar compuestas de material de origen vegetal en sus soportes: tela, madera, hueso, marfil… etc. Son materiales que decimos siguen vivos e interactúan con el medio. Es decir, retienen y transmiten calor y humedad relativa. No es por tanto aconsejable meterlas en bolsas de plástico superselladas en el desván de la abuela lleno de humedad. Las obras de arte tienen que respirar y transpirar, sobre todo en el reverso.
  • En cuestión de soportes de tipo celulósico como acuarelas, fotografías, serigrafías  y cartones evitar materiales similares (papel, cartón) que tengan un Ph o acidez distintos.
  • Hablar con un profesional cuando empiece a ver que algo va mal. Consiga que le vayan a ver sin coste y que le den una opinión seria y fiable. Siempre es mejor coger a tiempo una alteración cuyo tratamiento de restauración es menor, que cuando los daños son ya irreversibles.


Y esta es la parte para los restauradores:

Si os han encargado la limpieza de un cuadro (generalmente pintado al óleo), la mejor manera de hacerlo es con un isopo, que incluso podemos fabricar nosotros mismos y con una mezcla de etanol y agua destilada. Primero, la mezcla se compondrá de un 50% etanol y un 50% de agua destilada.
Para hacer esta mezcla, se pondrá un poco de cada líquido en envases de cristal diferentes (que tengan un cierre hermético), así luego, en un tercer recipiente de cristal se hace la mezcla de ambos líquidos.
Para proceder a limpiar, se moja el isopo en la mezcla y con movimientos circulares y suaves, se empieza a pasar el isopo por una pequeña zona del cuadro, a poder ser una zona oscura.
Esperamos un rato para ver que la mezcla no afecta de forma negativa a la pintura. Si una vez pasado este rato la pintura no reacciona mal, proseguimos con el resto de la obra.
Pero es muy importante hacer siempre esta prueba en una zona muy pequeña.

También es importante tener en cuenta que, a medida que avancemos con la limpieza, habrá que disminuir el uso de agua destilada, puesto que es muy abrasiva y podría dañar la obra.

                               

domingo, 19 de noviembre de 2017

Tratteggio

Para finalizar con las tres técnicas aquí mostradas, os voy a presentar el llamado Tratteggio.

En la técnica reintegradora del Tratteggio, el método es muy similar al Rigattino. En diversos libros y manuales de conservación y restauración, los autores los califican de sinónimos. Aunque su diferencia reside en dos aspectos: a diferencia del Rigattino, el Tratteggio puede aplicarse con líneas yuxtapuestas entre sí, en vez de solamente paralelas; y las líneas siguen la forma de la composición, en vez de ser completamente rectas.

La recomposición del tono surge en el ojo del espectador gracias a la persistencia de las imágenes luminosas sobre la retina; efecto que permite obtener una equivalencia cromática del área reintegrada con respecto al original adyacente.

En este ejemplo presentado para la técnica del Tratteggio, se aprecian claramente las diferentes tonalidades que recrean el tono ocre utilizado en la pintura original que cubre la voluta.
También es muy característica la dirección que toman las líneas siguiendo la forma del volumen. De esta forma (a diferencia del Rigattino), logran crear un efecto visual ilusorio óptimo en el volumen, que visto a cierta distancia, la intervención queda más disimulada.





Título: Fragmento del mural del altar de la Iglesia de Fuentelsaz
Tipo: Relieve
Autor: Desconocido
Año: Siglo XIV
Técnica: Tratteggio
Dimensiones: Desconocido
Localización: España
Periodo: Gótico

Rigattino

Siguiendo con la entrada anterior sobre técnicas de reintegración, hoy os traigo esta segunda técnica: el Rigattino.

Esta técnica tiene su origen en el Instituto Centrale del Restauro di Roma.
Para conseguir el color de la reintegración, se basa en generar una ilusión óptica, obtenida por la división de los colores y su posterior mezcla visual.

La reintegración se realiza a partir de colores puros, mediante la aplicación de una serie de pequeños trazos paralelos y verticales. Por otra parte, su diferencia con el original, queda claramente visible al contemplarse a una distancia próxima.

En esta imagen se observa claramente una intervención con la utilización del Rigattino. Aunque en la pintura se aprecie cómo existen formas curvas (línea sensible), la reintegración se ha llevado a cabo mediante líneas rectas y paralelas entre sí. Aunque sí imitan la policromía de la pintura, las líneas no imitan su forma.






Título: Fragmento del mural (fresco) de una iglesia
Tipo: Pintura
Autor: Desconocido
Año: Siglo XIV
Técnica: Rigattino / Pintura al temple (fresco seco)
Dimensiones: Desconocido
Localización: España
Periodo: Gótico


domingo, 12 de noviembre de 2017

Puntillismo reintegrador

Como bien sabréis, el puntillismo consiste en hacer un dibujo mediante puntos. El procedimiento  consiste en poner puntos de colores puros en vez de pinceladas sobre el soporte.
Este fue el resultado de los estudios cromáticos llevados a cabo por Georges Seurat (1859-1891), pintor francés, quien en 1884 llegó a la división de tonos por la posición de toques de color que, mirados a cierta distancia, crean en la retina las combinaciones deseadas.
Pues bien, el puntillismo reintegrador parte de esta teoría (y práctica) y viene a ser lo siguiente:
Esta técnica se desarrolla mediante una sucesión de puntos de pequeño tamaño que, colocados adecuadamente, producen un efecto visual ilusorio, completando el espacio faltante de la obra.

En esta obra de Rafael tenemos un buen ejemplo.



Título: Sagrada Familia del cordero (Fragmento)
Tipo: Pintura
Autor: Rafael Sanzio de Urbino
Año: 1507
Técnica: Puntillismo reintegrador / Óleo sobre tabla
Dimensiones: 28 x 21,5 cm
Localización: Museo Nacional del Prado, Madrid (España)
Periodo: Renacimiento


Tres técnicas

Hoy me gustaría mostraros tres técnicas diferentes que existen en el mundo de la conservación y la restauración.
Antes de nada quiero haceros una pequeña introducción a la reintegración, que es el campo en el que se encuentran estas tres técnicas.
El concepto de reintegración hace referencia a una intervención, a la sustitución de una parte de una pieza faltante o que se encuentra en estado de deterioro.
Este concepto de intervención proviene ya de la antigüedad, cuando las obras que se deterioraban eran intervenidas y reintegradas por conocidos artistas y/o artesanos.
Esta práctica continúa en el Renacimiento. Es en esta época cuando el gusto por lo clásico hace que se recuperen pinturas, esculturas y objetos del pasado, los cuales necesitan ser intervenidos a causa de los estragos que ha hecho en ellos el paso del tiempo.
Estas intervenciones incluían sustituciones, reintegraciones y reconstrucciones, así como limpieza de partes sucias y dotar al objeto de una protección.
Así pues, os voy a mostrar un ejemplo de cada una de estas tres técnicas utilizadas en la reintegración.
Las técnicas que trataré son:

- Puntillismo reintegrador
- Rigattino
- Tratteggio

sábado, 11 de noviembre de 2017

Segunda restauración de fotografías antiguas

Esta entrada mostrará otro ejemplo de restauración de fotografías digital. En este caso, la foto es más antigua que la anterior (de 1939 más o menos); su estado de conservación es peor, puesto que presenta un gran número de finas rayas repartidas por una importante superficie de la instantánea.
Además de una decoloración sufrida por el paso del tiempo.
Este ejercicio ha sido más complicado, ya que el tamaño de la imagen era muy reducido y presenta un mayor nivel de detalle.

Os dejo la comparación.